Marketing industrial que se mide en pedidos
Soy consultor freelance. Trabajo dentro de tu empresa, como uno más del equipo, para que vendas más aquí y fuera de España. Con lo que ya tengas: tu agencia, tu gente de marketing o nadie todavía.
Fabricantes · B2B · Exportación Cuéntame tu caso →Qué es el marketing industrial, dicho sin humo
No vende a personas: vende a empresas. Tu comprador no decide en diez segundos ni por un anuncio bonito. Es un técnico, un jefe de compras o un distribuidor que compara, pide muestras y tarda meses. El marketing que funciona con él es otro.
El objetivo no son visitas: son peticiones de presupuesto. Ninguna campaña mía se mide en «me gusta». Se mide en cuántas veces suena el teléfono de tu comercial.
El ciclo es largo y el pedido es grande. Por eso importa más que te encuentren bien preparado que que te vean mucho. Un solo distribuidor bueno en Francia cambia un año entero.
Hay que entender el producto. No se puede explicar una máquina, un componente o una fórmula sin saber qué hace. Por eso llevo pocos clientes a la vez: es la única forma de conocer un sector de verdad.
Cómo encajo con lo que ya tienes
No vengo a sustituir a nadie. Según cómo esté montada tu empresa, mi sitio cambia:
Si no tienes a nadie de marketing. Lo llevo yo de principio a fin y hablas siempre conmigo. Es lo más habitual en una empresa familiar: nadie tiene tiempo y las cosas se van quedando.
Si tienes a alguien de marketing en casa. Trabajo a su lado. Soy manos y cabezas de más, no una auditoría. Esa persona suele acabar llevando gestión y coordinación, sin hueco para lo que le gustaría probar. Ahí es donde entro.
Si ya tienes agencia. Sigue con ella. Una agencia cuida tu marca y tu imagen, y eso se hace bien y con calma. Yo empujo el otro lado: campañas, peticiones de presupuesto y mercados nuevos, deprisa y pegado a tu comercial.
Lo he hecho de las tres maneras. Hay clientes que solo trabajan conmigo y clientes que tienen su agencia de siempre y me llaman para empujar la exportación.
No soy de ningún gremio
En marketing cada oficio defiende lo suyo. El fotógrafo defiende la fotografía. El videógrafo, el vídeo. El diseñador, la pieza. La agencia, la marca. Cada uno tiene razón dentro de su gremio — y cada uno te vende su película.
Pero tú no quieres una gran fotografía: quieres vender.
Yo no defiendo ningún oficio. Busco el camino más corto hasta que suene el teléfono: con inteligencia artificial donde se puede, con personas donde hace falta, y sin pagar de más por el envoltorio. Bien hecho, rápido y sin florituras.
Qué hago, en la práctica
Nada de esto es la oferta: son las herramientas. Se usan las que hagan falta y solo esas.
Ferias, misiones comerciales, búsqueda de distribuidores y adaptación de la comunicación a cada mercado entran también, aunque no lleven botón. Ver todos los servicios.
Para quién es esto
Fabricantes de Lleida y Huesca que hacen producto físico exportable: maquinaria, equipamiento, componentes, packaging, transformación industrial. Empresa familiar, con un dueño que coge el teléfono él mismo.
Casi siempre el problema no es que falte mercado. Es que faltan manos: hay oportunidades que nadie ha tenido tiempo de trabajar. Ahí es donde entro.
Si quieres verlo con más detalle, está en para quién trabajo.
¿Hablamos de tu caso?
Cuéntame qué fabricas y a qué mercados quieres llegar. Te digo qué haría yo, en qué orden y qué esperar de cada cosa. Sin compromiso y sin presentación de cuarenta diapositivas.